Conservadurismo disfrazado de respeto

No son pocas las ocasiones en que cuando alguien presenta o plantea una propuesta de interpretación de una obra que no se atiene a la estilística original o, incluso incorpora modificaciones a la partitura, se le tacha de irrespetuoso con el compositor, de “destrozar” la obra… o da excusas para no hacerlo uno mismo desde una posición de humildad “yo no podría mejorar al gran compositor”, cuando en realidad está lanzando un dardo de forma velada “¿cómo te atreves a hacerlo? ¿acaso te crees mejor que el gran compositor?”

No puedo estar más en desacuerdo con dichas actitudes inquisitivas y conservadoras, que promueven una visión muy [auto]limitada de la música y, diría, de la cultura y sus posibilidades de evolución, en general.

Pongamos una analogía: Cecilia Giménez, cuando intentó restaurar al Ecce Homo, lo destrozó. Pero si Cecilia hubiera pintado su propia versión en su casa, nadie estaría hablando de destrozos.
Ese tipo de destrozo no es posible con una obra musical (salvo, tal vez, destruyendo todas sus copias y reproducciones), porque no se trata de un objeto físico.

Pero es que, además, intentar minusvalorar las posibilidades de alterar y experimentar con el arte con la intención de conservar en formol lo ya establecido es intentar cortar unas alas a otras formas de expresión y creación. No creo que se logre nada bueno con esas actitudes. Mi posición es opuesta: ¡toca Bach con swing! ¡toca Mozart a lo rag! ¡mezcla! ¡diviértete! ¡Ni Bach ni Mozart te van a censurar ni se van sentir traicionados (aunque una legión pretenda hacerlo en su nombre)!

Unos vídeos

Hoy me he animado a grabarme. Los he tocado una vez sin grabar y después los he grabado, a la segunda. Van con errores incluídos, pero al menos estoy satisfecho porque he podido seguir tocando sin pararme a corregir los fallos ni perder la concentración.

He grabado el vídeo con la cámara de fotos (Canon PowerShot SX130 IS) y el audio lo he grabado directamente del piano a una memoria USB.

Edición 16/04/2012: he movido los vídeos a una sección propia.

Algunas ideas para más adelante

He pensado algunas cosillas que podré incorporar a la rutina de estudio más adelante:

- Cuando haya terminado el libro de Hannah Smith (a día de hoy llevo 20 páginas), intentaré hacer 1 página diaria de partituras clásicas simplificadas y otra página de lead sheets. Para ello tendré que ponerme al día con los acordes.

- Cuando termine los ejercicios de Schmitt, tal vez pase al Hanon o no, pero lo que sí quiero es practicar varios licks de Blues a la semana (o uno a la semana, transponiéndolo cromáticamente).

Itinerarios de ejercicios

Dejo aquí un apunte rápido para unos posibles itinerarios por literatura de ejercicios. Habría material para varios años.

Ejercicios técnicos

- Aloys Schmitt Op 16
– Hanon
– Czerny Op 299
– Czerny Op 740
– Moszkowski Op 72
– Czerny Op 821

Material para tocar a primera vista

Introduction to Classics to Moderns (40 piezas, 32 páginas)
– Joy of First Classics 1 & 2 (60 piezas, 80 páginas cada uno)
Easy Classics to Moderns (142 piezas, 160 páginas)

Cómo mantener el repertorio

¿No es desmoralizador cuando intentas interpretar una obra que hace unos meses habías aprendido, no logras recordarla y tienes que aprenderla desde cero? ¿Cuántas obras eres capaz de mantener en tu repertorio en un momento dado? ¿Cuánta práctica necesitas para recuperar una obra que ha empezado a disolverse por los recovecos de la memoria?

Sin duda, para mantener vivo un repertorio, será necesario practicarlo a lo largo del tiempo. No podemos pretender, una vez que hemos aprendido una obra, guardarla en un cajón, no saber más de ella en meses y un buen día pensar que la podemos tocar de nuevo así como así.

El problema es que el tiempo de estudio es limitado y tampoco podemos pretender tocar todos los días todas las obras que hemos aprendido a lo largo del tiempo, a la vez que reservamos tiempo para aprender otras nuevas, hacer ejercicios técnicos, etc. Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia?

Hace poco me encontré con un blog que hablaba acerca de la regla del 1-2-4. En dicho blog, el autor hace referencia a un libro titulado “Use Your Head” de Tony buzan en el que se describe, entre otras cosas, un patrón de tiempos de estudio para la memorización. El autor del blog saca sus propias conclusiones, que son, a grandes rasgos, interpretar la obra cada cierto tiempo para no olvidarla, espaciando gradualmente los períodos en los que no la interpretamos, en función de un patrón específico. Propone el siguiente plan:

Plan 1-2-4

Después de haber estudiado y memorizado una pieza:

Fase 1 (días)

- Descansar de la pieza 1 día
– Revisar la pieza el resto de días de la semana
– Descansar de la pieza 2 días
– Revisar la pieza el resto de días de la semana
– Descansar de la pieza 4 días
– Revisar la pieza el resto de días de la semana

Fase 2 (semanas)

- Descansar de la pieza 1 semana
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 2 semanas
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 4 semanas
– Revisar la pieza durante la siguiente semana

Fase 3 (meses)

- Descansar de la pieza 1 mes
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 2 meses
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 4 meses
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Etc. (8, 16, 32… meses)

Tal vez me anime a ponerlo en práctica con 3 ó 4 obras.

Practicar, practicar y practicar

Este es el mantra que te encuentras en muchos foros cuando alguien pregunta cómo conseguir alguna destreza relacionada con el piano.
Claro, me imagino que habrá quien ande en busca del santo grial que permita alcanzar habilidades sin esforzarse, pero me imagino que serán los menos. Entonces, ¿por qué responder con semejante obviedad? ¡Que para lograr adquirir unas competencias al piano es necesario practicar mucho! ¿Quién lo hubiera imaginado? Practicar: sí, pero ¿de qué forma? ¿con qué frecuencia? ¿en qué orden? ¿con qué sistema o metodología? Eso es lo que se necesita saber.
¡Hala, ya me he desahogado!