Presentación

Abro aquí un espacio en el que voy a compartir mis aventuras y desventuras con el  piano. Por una parte, espero que me sirva a mí mismo para que ningún aspecto de este viaje caiga en el olvido; por otra parte, es posible que a alguien que esté empezando pueda aprender, sobre todo de mis errores.
Podría comenzar diciendo que todo comenzó el 1 de marzo de 2010, más cerca de mis 40 que de mis 30 años, cuando recibí mi primera clase de piano. Pero eso no sería exacto del todo.
Echando la vista atrás, recuerdo mi primer teclado polifónico, un Yamaha PSS-790 que me trajeron los Reyes Magos allá por el 89 o 90. Pero eso tampoco sería exacto. Tendría que remontarme varios años atrás, cuando esos mismos Reyes Magos me pusieron el famoso Casio VL-1 y aún así, tendría que seguir retrocediendo en el tiempo hasta los primeros años de mi niñez cuando toqueteaba un pianito de juguete de madera, al que recuerdo que desmontaba las teclas de plástico y veía cómo tenían unos macillos, de plástico también, que golpeaban unas pletinas de metal.
La magia de pulsar unas teclas y obtener una melodía siempre me pareció fascinante. Ocurre que lo que puede ser un pasatiempo entretenido, esconde tras de sí una disciplina realmente compleja, que sólo puede llegar a “dominarse” mediante una dedicación constante de años y años.
Por lo que quiera que fuera, mientras que para mi sólo fue un pasatiempo, había una vocecilla ahí dentro que me pedía aprender más, pero fueron pasando los años.
Un buen día, esa vocecilla me estaba hablando cuando de pronto encontré un cartel que anunciaba la apertura de una escuela de música en mi ciudad. Lamentablemente el curso había comenzado, así que tuve que esperar a que hubiera alguna plaza libre para incorporarme a mitad del mismo. Así, pues, da comienzo mi andadura, de un modo más formal, como comentaba anteriormente, el 1 de marzo de 2010.

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