Mi primer curso de piano

Los 4 meses (marzo a junio de 2010) del mi primer curso los pasé peleándome por aprender las notas en clave de FA y SOL. No había podido asistir a las clases de lenguaje musical, así que la parte de teoría me la preparé de forma autodidacta. No obstante, no seguía una rutina de estudio ni tampoco sabía muy bien cómo estudiarlo.
Me preparé unas tarjetas (flashcards) plastificadas, con las que me hice una baraja con todas las notas abarcando las claves de FA y SOL con dos líneas adicionales por encima y por debajo, pero al no seguir una rutina de estudio, no me sirvieron de mucho. Sudaba delante de una partitura para ir descifrando las notas. Finalmente, acababa memorizando las obras y no veía otra manera de avanzar.
Durante esos cuatro meses me preparé:

Beyer Op. 101, ejercicios 12 al 24
– Oda a la alegría (Beethoven) (*)
– La marcha de los santos (*)
– Bastien: Escalando la montaña, Carnaval…
– Para Elisa (Beethoven) (*)
– March of the Toreador, Carmen (Bizet) (*)
– Morning Mood (Grieg) (*)
– Adagio in G minor (Albinoni) (*)
– Minueto Nº 2 (Mozart)
– Album for the Young Nº 1 – Melody (Robert Schumann)

(*) La mayoría, obras simplificadas para principiantes.

El hilo conductor del aprendizaje fue el Beyer Op. 101, intercalando pequeñas obritas. El método de Beyer me pareció muy bueno, salvo en una cosa: introduce la clave de FA muy tarde.
Beyer Op. 101 comienza en la página 8 con ejercicios para la mano derecha, después para la izquierda y después ambas a la vez. Hay que saltarse las páginas que ponga “Seconda”, “Lehrer” y “The master” ya que son para que las toque el profesor acompañando al alumno (p.e. 10, 12, 14, 16, 18, 20).
Durante ese tiempo tuve muy en cuenta estas consideraciones:

– Antes de comenzar un ejercicio, observar detenidamente algunos aspectos: ¿qué tempo tiene? ¿qué compás tiene 4/4 , 3/4 …? ¿hay estructuras que se repiten?
– No pasar al siguiente ejercicio hasta conseguir ejecutar el ejercicio actual correctamente teniendo en cuenta los siguientes puntos.
– En lugar de martillear las teclas, hay que pulsarlas (como si estuviera mecanografiando, que apenas se levantan los dedos de las teclas). Es decir, en vez de levantar los dedos para tocar, hay que intentar mantenerlos sobre las teclas y únicamente bajarlos para tocar.
– Tocar “legato” o “ligado” (salvo que se indique lo contrario). Es decir, liberar la tecla justo en el momento en que se pulsa la siguiente.
– Intentar mantener un tempo constante en cada ejecución del ejercicio, sin acelerones ni desacelerones. Puede ayudar un metrónomo (aunque el piano trae uno, yo algunas veces uso uno para móvil que es muy cómodo: http://software.aziraphal.com/Metronome.php). Las primeras ejecuciones usar un tempo más lento y según vaya dominando el ejercicio aumentar el tempo (pero el tempo constante en cada ejecución).
– Intentar mantener una intensidad moderada y constante. No tocar unas notas muy fuertes y otras muy débiles
– Cuando se consiga dominar todos los puntos anteriores en el ejercicio, intentar realizar el fraseo. Son líneas de ligadura que normalmente abarcan varios compases. Significan que todo lo que cae bajo dicha ligadura es una frase y a continuación comienza otra frase. ¿Cómo se interpreta eso? ¿Cómo se separan las frases si no hay ningún símbolo de silencio? Pues lo que yo hago, justo en el comienzo de una frase, levanto las manos casi imperceptiblemente (para que actúen los apagadores). Eso corta el “legato” entre la última nota de una frase y la primera de la siguiente, con lo que se consigue el efecto de separación sin ningún silencio que rompa el tempo. Cuando alcance más sofisticación, tendría que realizar los fraseos controlando otros aspectos, pero de momento, a este nivel tan básico, eso es lo que hago.
– En algunos ejercicios, la mano izquierda lleva un acompañamiento. En ese caso, el acompañamiento se toca más suave que la melodía.
– Aunque después de repetir los ejercicios se aprenderán de memoria, intentar siempre leer la partitura.
– Intercalar la práctica de ejercicios con una partitura simplificada para principiantes. Por ejemplo, una composición cada 10 ejercicios. Aquí hay una buena colección.

El problema es que mi nivel de lectura no mejoraba. Después me di cuenta de que el repetir una y otra vez el mismo ejercicio hasta tocarlo perfectamente no iba a mejorar mi nivel de lectura. Necesitaba leer ejercicios diferentes cada vez para mejorar en este aspecto.

Para el verano, mi profesor me encargó estas otras:

– Minueto en Sol mayor (C.Petzold)
– Musette en Re mayor (J.S.Bach)
– Marcha turca (Mozart) (*)
– Sonata claro de luna (Beethoven) (*)

…que también me preparé, aunque como comentaba anteriormente, de memoria.

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2 pensamientos en “Mi primer curso de piano

  1. Para mi tiene mucha utilidad y sobre todo motivación tu blog, yo he empezado a estudiar este fascinante instrumento a los 35 años aunque ya tocaba antes la trompeta, y después de escuchar tantas cosas gracias a el he dado el paso para intentar tocar algo. Un saludo y a seguir con el camino

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