Rutina de estudio

1) Entrenamiento auditivo (30m)
– He localizado un profesor que me imparte clases de entrenamiento auditivo
2) Lectura melódico-rítmica (5m)
– La serie de “Ritmo y Lectura” de E. López de Arenosa
3) Tocar a primera vista (15m)
“Progressive Sight Reading Exercises for Piano” de Hannah Smith
4) Ejercicios técnicos (10m)
Aloys Schmitt, Op.16
5) Escalas, acordes, arpegios (15m)
– (*)
6) Repertorio (45m)

(*) Estoy intentando organizar un grupo de estudio en Hispasonic, con este guión:

– Trabajar una escala a la semana (6 meses)
– Comenzar con las escalas sin armadura de clave (DO mayor y LA menor) y luego ir bajando por el círculo de quintas, aumentando el número de sostenidos y bemoles de la armadura. Por ejemplo:

Semana 1: Do mayor
Semana 2: La menor
Semana 3: (1 bemol): FA mayor
Semana 4: (1 bemol): RE menor
Semana 5: (1 sostenido): SOL mayor
Semana 6: (1 sostenido): MI menor

Semana 23: (6 bemoles): SOLb mayor
Semana 24: (6 bemoles): MIb menor
Semana 25: (6 sostenidos): FA# mayor
Semana 26: (6 sostenidos): RE# menor

El trabajo de cada semana sería similar. Se dividiría en 3 secciones:

I) Escalas: tocar la escala primero en el rango de una octava (mano derecha ascendente, mano izquierda ascendente, ambas manos ascendente, derecha descendente, izquierda descendente, ambas descendente, derecha ascendente-descendente, izquierda ascendente-descendente, ambas ascendente-descendente) y después en el rango de dos octavas.
II) Acordes tríadas: para cada grado de la escala, colocar la mano en posición de tocar el acorde correspondiente, nombrar el acorde y después tocarlo.
III) Arpegios: para cada grado de la escala, tocar la tríada correspondiente desplegada y el grado I en la siguiente octava (p.e. DO, MI, SOL, DO). Mano derecha, mano izquierda, ambas manos

Importante: todos estos ejercicios se harían sin mirar el teclado, ya que uno de los objetivos para realizar todo este esfuerzo es asimilar la geografía del teclado en cada tonalidad, como si fuera algo consustancial a nuestro propio cerebro.

La idea sería ejecutar los ejercicios durante 10 a 15 minutos diarios. Como es posible que al principio no de tiempo de hacer los 3 ejercicios en ese tiempo, se podría dividir la semana en 5 días de estudio de esta forma:

Día 1: ejercicio I (una octava)
Dia 2: ejercicio I completo
Día 3: ejercicios I y II
Día 4: ejercicios I, II y III
Día 5: ejercicios I, II y III

Edito: estoy intentando organizar otro grupo en hispasonic para los ejercicios técnicos:

– Realizar los ejercicios 5 días a la semana
– Realizar 2 ejercicios diarios
– Por cada ejercicio:
– tocarlo tal y como viene en la partitura a un tempo lento hasta que lo tengamos dominado. Después ir aumentando el tempo.
– transponerlo cromáticamente. En cada tonalidad, primero a un tempo lento y después más rápido.

Unas indicaciones antes de comenzar:

– Tocar legato: que el sonido de una nota y la siguiente estén conectados, no haya silencio (no vale pisar el pedal).
– Intentar mover cada vez sólo el dedo que tiene que pulsar la tecla, es decir, que un dedo no arrastre a otros consigo.
– Respetar el tempo. Es recomendable utilizar un metrónomo para asegurarnos de que vamos bien.
– Respetar la dinámica: aunque tengamos más fuerza en unos dedos que en otros, hay que intentar tocar todo con la misma intensidad.
– Tocar relajado, sin tensiones, con una colocación correcta (espalda, hombros, brazos, manos, dedos). Poner mucha atención a las alarmas que nos envía nuestro cuerpo: si notamos dolor o molestias o rigidez, dejar de tocar, analizar y solucionar el problema.

Para los que están comenzando desde cero: seguir estas indicaciones no resultará sencillo y es necesario comenzar con un tempo muy lento. Es más importante hacer bien los ejercicios muy lento que hacerlos muy rápido y mal. Si trasponer cromáticamente los ejercicios te resulta muy costoso, prueba a trasponerlos solamente un tono por encima.

 

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Mi tercer curso de piano

En septiembre de 2011 comienza mi tercer curso. Mi profesor me corrige algunos temas de articulación de la invención de Bach seguimos con:

– Hello (Lionel Richie)
– Fantasía nº 2 en Re menor (G.P. Telemann)
– Preludio en Mi menor, Op.28 nº 4 (Chopin)

Comienzo la Gymnopédie No.1 de Erik Satie, pero llegan las navidades, y tengo un intervalo de 3 semanas sin practicar, entre que vendo mi piano, estoy una semana de de viaje y espero a que me llegue el piano nuevo.
Durante esta primera parte del curso me han surgido algunas inquietudes:

– Aún sigo teniendo un nivel de lectura muy malo
– En entonación estoy fatal
– No tengo claro cómo afrontar el entrenamiento auditivo
– No tengo una rutina de estudio organizada (aunque sí muy constante), es decir, voy improvisando
– Necesito mirar las teclas casi constantemente para no equivocarme

Para dar salida a estas inquietudes me he elaborado un plan de estudio. Mi objetivo para 2012 es dedicar 2 horas diarias, 5 días a la semana. Es ambicioso teniendo en cuenta las circunstancias laborales y familiares, pero al menos lo voy a intentar. Si después tengo que recortar, pues recortaré.

Mi segundo curso de piano

El comienzo de mi segundo curso (septiembre de 2010) ya pude asistir a clases de lenguaje musical. Como la teoría ya la tenía aprendida de forma autodidacta, se me hizo un poco aburrido, no obstante, la parte de dictados y la forma de estudiar y practicar la lectura me fue muy provechosa. En 2 semanas practicando la lectura de partituras (lejos del piano) todos los días entre 10 y 15 minutos mejoré muchísimo más que en todos los meses anteriores. Recomiendo el libro “Ritmo y Lectura 1” de Encarnación López de Arenosa.
Mi primera clase de piano del segundo curso comenzó repasando lo que me había preparado durante el verano. Fue todo bien, hasta que tuve que tocar la Sonata Claro de Luna y el profesor me pidió que comenzará en un compás a mitad de una frase. Fui incapaz, porque no podía leer y tocar a la vez. Me lo había aprendido todo de memoria y sólo sabía coger el hilo al comienzo de las frases.
Nos dimos cuenta de que esto era un problema y decidimos comenzar otra vez con Beyer desde el principio. Esta vez me propuse tomar las páginas de 2 en 2 y ejecutar todos los ejercicios de corrido, sin repetir ninguno hasta haber completado las dos páginas. En realidad era un modo un tanto adulterado de practicar la lectura a primera vista (o tocar a primera vista), pero era lo que necesitaba para mejorar en ese aspecto.
Ese curso estuve trabajando:

– Beyer Op. 101, ejercicios 25 al 74
– Sonatina Op. 36, Nº1 (mov. 1, 2 y 3) (M.Clementi)
– Payasos (Kabalewski)
– Beyer Op. 101, ejercicios 75 al 79
– Pavane (G.Faure) (*)
– The Top of The Morning (Mike Oldfield)
– Derniere (Yann Tiersen)
– Le Matin (Yann Tiersen)
– The Entertainer (Scott Joplin)
– Minuet in D minor (J.S.Bach)
– Old French Song (Tchaikovsky)
– Watermark (Enya)
– Beyer Op. 101, ejercicios 80 al 82
– One of Us (Joan Osborne)

Para el verano, mi profesor me encargó prepararme la Invención Nº 1 de Bach.

Al principio me parecía que no lo iba a lograr, pero poco a poco fueron encajando las piezas hasta que lo conseguí. Para lograrlo tuve que desmenuzarla, tomando cada frase y tocando cada voz por separado y luego juntas.

Mi primer curso de piano

Los 4 meses (marzo a junio de 2010) del mi primer curso los pasé peleándome por aprender las notas en clave de FA y SOL. No había podido asistir a las clases de lenguaje musical, así que la parte de teoría me la preparé de forma autodidacta. No obstante, no seguía una rutina de estudio ni tampoco sabía muy bien cómo estudiarlo.
Me preparé unas tarjetas (flashcards) plastificadas, con las que me hice una baraja con todas las notas abarcando las claves de FA y SOL con dos líneas adicionales por encima y por debajo, pero al no seguir una rutina de estudio, no me sirvieron de mucho. Sudaba delante de una partitura para ir descifrando las notas. Finalmente, acababa memorizando las obras y no veía otra manera de avanzar.
Durante esos cuatro meses me preparé:

Beyer Op. 101, ejercicios 12 al 24
– Oda a la alegría (Beethoven) (*)
– La marcha de los santos (*)
– Bastien: Escalando la montaña, Carnaval…
– Para Elisa (Beethoven) (*)
– March of the Toreador, Carmen (Bizet) (*)
– Morning Mood (Grieg) (*)
– Adagio in G minor (Albinoni) (*)
– Minueto Nº 2 (Mozart)
– Album for the Young Nº 1 – Melody (Robert Schumann)

(*) La mayoría, obras simplificadas para principiantes.

El hilo conductor del aprendizaje fue el Beyer Op. 101, intercalando pequeñas obritas. El método de Beyer me pareció muy bueno, salvo en una cosa: introduce la clave de FA muy tarde.
Beyer Op. 101 comienza en la página 8 con ejercicios para la mano derecha, después para la izquierda y después ambas a la vez. Hay que saltarse las páginas que ponga “Seconda”, “Lehrer” y “The master” ya que son para que las toque el profesor acompañando al alumno (p.e. 10, 12, 14, 16, 18, 20).
Durante ese tiempo tuve muy en cuenta estas consideraciones:

– Antes de comenzar un ejercicio, observar detenidamente algunos aspectos: ¿qué tempo tiene? ¿qué compás tiene 4/4 , 3/4 …? ¿hay estructuras que se repiten?
– No pasar al siguiente ejercicio hasta conseguir ejecutar el ejercicio actual correctamente teniendo en cuenta los siguientes puntos.
– En lugar de martillear las teclas, hay que pulsarlas (como si estuviera mecanografiando, que apenas se levantan los dedos de las teclas). Es decir, en vez de levantar los dedos para tocar, hay que intentar mantenerlos sobre las teclas y únicamente bajarlos para tocar.
– Tocar “legato” o “ligado” (salvo que se indique lo contrario). Es decir, liberar la tecla justo en el momento en que se pulsa la siguiente.
– Intentar mantener un tempo constante en cada ejecución del ejercicio, sin acelerones ni desacelerones. Puede ayudar un metrónomo (aunque el piano trae uno, yo algunas veces uso uno para móvil que es muy cómodo: http://software.aziraphal.com/Metronome.php). Las primeras ejecuciones usar un tempo más lento y según vaya dominando el ejercicio aumentar el tempo (pero el tempo constante en cada ejecución).
– Intentar mantener una intensidad moderada y constante. No tocar unas notas muy fuertes y otras muy débiles
– Cuando se consiga dominar todos los puntos anteriores en el ejercicio, intentar realizar el fraseo. Son líneas de ligadura que normalmente abarcan varios compases. Significan que todo lo que cae bajo dicha ligadura es una frase y a continuación comienza otra frase. ¿Cómo se interpreta eso? ¿Cómo se separan las frases si no hay ningún símbolo de silencio? Pues lo que yo hago, justo en el comienzo de una frase, levanto las manos casi imperceptiblemente (para que actúen los apagadores). Eso corta el “legato” entre la última nota de una frase y la primera de la siguiente, con lo que se consigue el efecto de separación sin ningún silencio que rompa el tempo. Cuando alcance más sofisticación, tendría que realizar los fraseos controlando otros aspectos, pero de momento, a este nivel tan básico, eso es lo que hago.
– En algunos ejercicios, la mano izquierda lleva un acompañamiento. En ese caso, el acompañamiento se toca más suave que la melodía.
– Aunque después de repetir los ejercicios se aprenderán de memoria, intentar siempre leer la partitura.
– Intercalar la práctica de ejercicios con una partitura simplificada para principiantes. Por ejemplo, una composición cada 10 ejercicios. Aquí hay una buena colección.

El problema es que mi nivel de lectura no mejoraba. Después me di cuenta de que el repetir una y otra vez el mismo ejercicio hasta tocarlo perfectamente no iba a mejorar mi nivel de lectura. Necesitaba leer ejercicios diferentes cada vez para mejorar en este aspecto.

Para el verano, mi profesor me encargó estas otras:

– Minueto en Sol mayor (C.Petzold)
– Musette en Re mayor (J.S.Bach)
– Marcha turca (Mozart) (*)
– Sonata claro de luna (Beethoven) (*)

…que también me preparé, aunque como comentaba anteriormente, de memoria.

Presentación

Abro aquí un espacio en el que voy a compartir mis aventuras y desventuras con el  piano. Por una parte, espero que me sirva a mí mismo para que ningún aspecto de este viaje caiga en el olvido; por otra parte, es posible que a alguien que esté empezando pueda aprender, sobre todo de mis errores.
Podría comenzar diciendo que todo comenzó el 1 de marzo de 2010, más cerca de mis 40 que de mis 30 años, cuando recibí mi primera clase de piano. Pero eso no sería exacto del todo.
Echando la vista atrás, recuerdo mi primer teclado polifónico, un Yamaha PSS-790 que me trajeron los Reyes Magos allá por el 89 o 90. Pero eso tampoco sería exacto. Tendría que remontarme varios años atrás, cuando esos mismos Reyes Magos me pusieron el famoso Casio VL-1 y aún así, tendría que seguir retrocediendo en el tiempo hasta los primeros años de mi niñez cuando toqueteaba un pianito de juguete de madera, al que recuerdo que desmontaba las teclas de plástico y veía cómo tenían unos macillos, de plástico también, que golpeaban unas pletinas de metal.
La magia de pulsar unas teclas y obtener una melodía siempre me pareció fascinante. Ocurre que lo que puede ser un pasatiempo entretenido, esconde tras de sí una disciplina realmente compleja, que sólo puede llegar a “dominarse” mediante una dedicación constante de años y años.
Por lo que quiera que fuera, mientras que para mi sólo fue un pasatiempo, había una vocecilla ahí dentro que me pedía aprender más, pero fueron pasando los años.
Un buen día, esa vocecilla me estaba hablando cuando de pronto encontré un cartel que anunciaba la apertura de una escuela de música en mi ciudad. Lamentablemente el curso había comenzado, así que tuve que esperar a que hubiera alguna plaza libre para incorporarme a mitad del mismo. Así, pues, da comienzo mi andadura, de un modo más formal, como comentaba anteriormente, el 1 de marzo de 2010.