Cómo mantener el repertorio

¿No es desmoralizador cuando intentas interpretar una obra que hace unos meses habías aprendido, no logras recordarla y tienes que aprenderla desde cero? ¿Cuántas obras eres capaz de mantener en tu repertorio en un momento dado? ¿Cuánta práctica necesitas para recuperar una obra que ha empezado a disolverse por los recovecos de la memoria?

Sin duda, para mantener vivo un repertorio, será necesario practicarlo a lo largo del tiempo. No podemos pretender, una vez que hemos aprendido una obra, guardarla en un cajón, no saber más de ella en meses y un buen día pensar que la podemos tocar de nuevo así como así.

El problema es que el tiempo de estudio es limitado y tampoco podemos pretender tocar todos los días todas las obras que hemos aprendido a lo largo del tiempo, a la vez que reservamos tiempo para aprender otras nuevas, hacer ejercicios técnicos, etc. Entonces, ¿cuál es la mejor estrategia?

Hace poco me encontré con un blog que hablaba acerca de la regla del 1-2-4. En dicho blog, el autor hace referencia a un libro titulado “Use Your Head” de Tony buzan en el que se describe, entre otras cosas, un patrón de tiempos de estudio para la memorización. El autor del blog saca sus propias conclusiones, que son, a grandes rasgos, interpretar la obra cada cierto tiempo para no olvidarla, espaciando gradualmente los períodos en los que no la interpretamos, en función de un patrón específico. Propone el siguiente plan:

Plan 1-2-4

Después de haber estudiado y memorizado una pieza:

Fase 1 (días)

– Descansar de la pieza 1 día
– Revisar la pieza el resto de días de la semana
– Descansar de la pieza 2 días
– Revisar la pieza el resto de días de la semana
– Descansar de la pieza 4 días
– Revisar la pieza el resto de días de la semana

Fase 2 (semanas)

– Descansar de la pieza 1 semana
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 2 semanas
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 4 semanas
– Revisar la pieza durante la siguiente semana

Fase 3 (meses)

– Descansar de la pieza 1 mes
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 2 meses
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Descansar de la pieza 4 meses
– Revisar la pieza durante la siguiente semana
– Etc. (8, 16, 32… meses)

Tal vez me anime a ponerlo en práctica con 3 ó 4 obras.

Practicar, practicar y practicar

Este es el mantra que te encuentras en muchos foros cuando alguien pregunta cómo conseguir alguna destreza relacionada con el piano.
Claro, me imagino que habrá quien ande en busca del santo grial que permita alcanzar habilidades sin esforzarse, pero me imagino que serán los menos. Entonces, ¿por qué responder con semejante obviedad? ¡Que para lograr adquirir unas competencias al piano es necesario practicar mucho! ¿Quién lo hubiera imaginado? Practicar: sí, pero ¿de qué forma? ¿con qué frecuencia? ¿en qué orden? ¿con qué sistema o metodología? Eso es lo que se necesita saber.
¡Hala, ya me he desahogado!

Mi tercer curso de piano

En septiembre de 2011 comienza mi tercer curso. Mi profesor me corrige algunos temas de articulación de la invención de Bach seguimos con:

– Hello (Lionel Richie)
– Fantasía nº 2 en Re menor (G.P. Telemann)
– Preludio en Mi menor, Op.28 nº 4 (Chopin)

Comienzo la Gymnopédie No.1 de Erik Satie, pero llegan las navidades, y tengo un intervalo de 3 semanas sin practicar, entre que vendo mi piano, estoy una semana de de viaje y espero a que me llegue el piano nuevo.
Durante esta primera parte del curso me han surgido algunas inquietudes:

– Aún sigo teniendo un nivel de lectura muy malo
– En entonación estoy fatal
– No tengo claro cómo afrontar el entrenamiento auditivo
– No tengo una rutina de estudio organizada (aunque sí muy constante), es decir, voy improvisando
– Necesito mirar las teclas casi constantemente para no equivocarme

Para dar salida a estas inquietudes me he elaborado un plan de estudio. Mi objetivo para 2012 es dedicar 2 horas diarias, 5 días a la semana. Es ambicioso teniendo en cuenta las circunstancias laborales y familiares, pero al menos lo voy a intentar. Si después tengo que recortar, pues recortaré.

Mi segundo curso de piano

El comienzo de mi segundo curso (septiembre de 2010) ya pude asistir a clases de lenguaje musical. Como la teoría ya la tenía aprendida de forma autodidacta, se me hizo un poco aburrido, no obstante, la parte de dictados y la forma de estudiar y practicar la lectura me fue muy provechosa. En 2 semanas practicando la lectura de partituras (lejos del piano) todos los días entre 10 y 15 minutos mejoré muchísimo más que en todos los meses anteriores. Recomiendo el libro “Ritmo y Lectura 1” de Encarnación López de Arenosa.
Mi primera clase de piano del segundo curso comenzó repasando lo que me había preparado durante el verano. Fue todo bien, hasta que tuve que tocar la Sonata Claro de Luna y el profesor me pidió que comenzará en un compás a mitad de una frase. Fui incapaz, porque no podía leer y tocar a la vez. Me lo había aprendido todo de memoria y sólo sabía coger el hilo al comienzo de las frases.
Nos dimos cuenta de que esto era un problema y decidimos comenzar otra vez con Beyer desde el principio. Esta vez me propuse tomar las páginas de 2 en 2 y ejecutar todos los ejercicios de corrido, sin repetir ninguno hasta haber completado las dos páginas. En realidad era un modo un tanto adulterado de practicar la lectura a primera vista (o tocar a primera vista), pero era lo que necesitaba para mejorar en ese aspecto.
Ese curso estuve trabajando:

– Beyer Op. 101, ejercicios 25 al 74
– Sonatina Op. 36, Nº1 (mov. 1, 2 y 3) (M.Clementi)
– Payasos (Kabalewski)
– Beyer Op. 101, ejercicios 75 al 79
– Pavane (G.Faure) (*)
– The Top of The Morning (Mike Oldfield)
– Derniere (Yann Tiersen)
– Le Matin (Yann Tiersen)
– The Entertainer (Scott Joplin)
– Minuet in D minor (J.S.Bach)
– Old French Song (Tchaikovsky)
– Watermark (Enya)
– Beyer Op. 101, ejercicios 80 al 82
– One of Us (Joan Osborne)

Para el verano, mi profesor me encargó prepararme la Invención Nº 1 de Bach.

Al principio me parecía que no lo iba a lograr, pero poco a poco fueron encajando las piezas hasta que lo conseguí. Para lograrlo tuve que desmenuzarla, tomando cada frase y tocando cada voz por separado y luego juntas.

Mi primer curso de piano

Los 4 meses (marzo a junio de 2010) del mi primer curso los pasé peleándome por aprender las notas en clave de FA y SOL. No había podido asistir a las clases de lenguaje musical, así que la parte de teoría me la preparé de forma autodidacta. No obstante, no seguía una rutina de estudio ni tampoco sabía muy bien cómo estudiarlo.
Me preparé unas tarjetas (flashcards) plastificadas, con las que me hice una baraja con todas las notas abarcando las claves de FA y SOL con dos líneas adicionales por encima y por debajo, pero al no seguir una rutina de estudio, no me sirvieron de mucho. Sudaba delante de una partitura para ir descifrando las notas. Finalmente, acababa memorizando las obras y no veía otra manera de avanzar.
Durante esos cuatro meses me preparé:

Beyer Op. 101, ejercicios 12 al 24
– Oda a la alegría (Beethoven) (*)
– La marcha de los santos (*)
– Bastien: Escalando la montaña, Carnaval…
– Para Elisa (Beethoven) (*)
– March of the Toreador, Carmen (Bizet) (*)
– Morning Mood (Grieg) (*)
– Adagio in G minor (Albinoni) (*)
– Minueto Nº 2 (Mozart)
– Album for the Young Nº 1 – Melody (Robert Schumann)

(*) La mayoría, obras simplificadas para principiantes.

El hilo conductor del aprendizaje fue el Beyer Op. 101, intercalando pequeñas obritas. El método de Beyer me pareció muy bueno, salvo en una cosa: introduce la clave de FA muy tarde.
Beyer Op. 101 comienza en la página 8 con ejercicios para la mano derecha, después para la izquierda y después ambas a la vez. Hay que saltarse las páginas que ponga “Seconda”, “Lehrer” y “The master” ya que son para que las toque el profesor acompañando al alumno (p.e. 10, 12, 14, 16, 18, 20).
Durante ese tiempo tuve muy en cuenta estas consideraciones:

– Antes de comenzar un ejercicio, observar detenidamente algunos aspectos: ¿qué tempo tiene? ¿qué compás tiene 4/4 , 3/4 …? ¿hay estructuras que se repiten?
– No pasar al siguiente ejercicio hasta conseguir ejecutar el ejercicio actual correctamente teniendo en cuenta los siguientes puntos.
– En lugar de martillear las teclas, hay que pulsarlas (como si estuviera mecanografiando, que apenas se levantan los dedos de las teclas). Es decir, en vez de levantar los dedos para tocar, hay que intentar mantenerlos sobre las teclas y únicamente bajarlos para tocar.
– Tocar “legato” o “ligado” (salvo que se indique lo contrario). Es decir, liberar la tecla justo en el momento en que se pulsa la siguiente.
– Intentar mantener un tempo constante en cada ejecución del ejercicio, sin acelerones ni desacelerones. Puede ayudar un metrónomo (aunque el piano trae uno, yo algunas veces uso uno para móvil que es muy cómodo: http://software.aziraphal.com/Metronome.php). Las primeras ejecuciones usar un tempo más lento y según vaya dominando el ejercicio aumentar el tempo (pero el tempo constante en cada ejecución).
– Intentar mantener una intensidad moderada y constante. No tocar unas notas muy fuertes y otras muy débiles
– Cuando se consiga dominar todos los puntos anteriores en el ejercicio, intentar realizar el fraseo. Son líneas de ligadura que normalmente abarcan varios compases. Significan que todo lo que cae bajo dicha ligadura es una frase y a continuación comienza otra frase. ¿Cómo se interpreta eso? ¿Cómo se separan las frases si no hay ningún símbolo de silencio? Pues lo que yo hago, justo en el comienzo de una frase, levanto las manos casi imperceptiblemente (para que actúen los apagadores). Eso corta el “legato” entre la última nota de una frase y la primera de la siguiente, con lo que se consigue el efecto de separación sin ningún silencio que rompa el tempo. Cuando alcance más sofisticación, tendría que realizar los fraseos controlando otros aspectos, pero de momento, a este nivel tan básico, eso es lo que hago.
– En algunos ejercicios, la mano izquierda lleva un acompañamiento. En ese caso, el acompañamiento se toca más suave que la melodía.
– Aunque después de repetir los ejercicios se aprenderán de memoria, intentar siempre leer la partitura.
– Intercalar la práctica de ejercicios con una partitura simplificada para principiantes. Por ejemplo, una composición cada 10 ejercicios. Aquí hay una buena colección.

El problema es que mi nivel de lectura no mejoraba. Después me di cuenta de que el repetir una y otra vez el mismo ejercicio hasta tocarlo perfectamente no iba a mejorar mi nivel de lectura. Necesitaba leer ejercicios diferentes cada vez para mejorar en este aspecto.

Para el verano, mi profesor me encargó estas otras:

– Minueto en Sol mayor (C.Petzold)
– Musette en Re mayor (J.S.Bach)
– Marcha turca (Mozart) (*)
– Sonata claro de luna (Beethoven) (*)

…que también me preparé, aunque como comentaba anteriormente, de memoria.